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sábado, 14 de marzo de 2020

Aldo Rocha: ¿Llegador o vertical?

Aldo Rocha vive el mejor momento de su carrera, que coincide a nivel colectivo con el gran impacto que tuvo Pablo Guede en Monarcas Morelia tras sustituir a Torrente. Ahora mismo, en su segundo torneo, el binomio entrenador-club ha sufrido el natural bajón que ya se extiende a bache, pero los números individuales del centrocampista certifican que su nivel continúa siendo alto.

Especialmente llamativo resulta que en el transcurso del presente 2020, Aldo está logrando encadenar una positiva racha goleadora que se extiende ya desde el torneo pasado. Sus números resultan fortalecidos por una positiva efectividad ejecutando penales, situación que lejos de demeritar el trabajo del leonés pone de relieve su capacidad de definición.

Pero siendo Rocha el vórtice del juego que plantea Guede, el jugador con un rol más posicional  y crítico en fases tanto defensivas como de salida de balón, cabe preguntarse si su protagonismo en ataque le remite como un jugador vertical o llegador. Hay que diferenciar entre ambos conceptos para comprender el tipo de jugador en que se ha convertido el casaca 26 rojiamarillo.



La llegada en un centrocampista es un elemento muy útil porque combina el elemento sorpresa con la posibilidad de sumar un atacante haciendo uso de un jugador que normalmente no supone una amenaza directa. Llegar de atrás o de segunda línea, son palabras que expresan el recorrido de un mediocampista que deja su lugar habitual para ocupar el espacio del delantero dentro del área para suplirlo o cargar la zona de remate. Y rematar, naturalmente. Un claro ejemplo de ello es lo infravalorada y desarrollada que estaba la virtud de llegar en Xavi Hernández. No hace falta ahondar en las características de uno de los mejores de la historia en el arte de dirigir el rumbo de un partido desde la técnica y el control de la pelota. Posesión y posición identifican a Xavi en nuestra memoria como alguien que no salía de la sala de máquinas, pero pisando el área y llegando de atrás para terminar como auténtico "9" finalizador se le daba muy bien.



En cambio, la naturaleza de un centrocampista vertical difiere bastante del acaparador de balón y generador de juego. Eso no significa que de sus virtudes se excluya la técnica o capacidad de favorecer la circulación, ni de que su rasgo predominante sea una notable capacidad física. Se puede ser vertical desde el pase o desde la conducción. Como Luis Montes, que mira siempre al frente para filtrar la pelota o regatear, o como lo fue en sus últimos años Schweinsteiger para el Bayern de Múnich, un devorador de metros que por conducción batía líneas y llevaba a su equipo al área rival. O como lo pueden ser Arturo Vidal o Paulinho, que de la llegada no hacían un recurso sino una forma de vida consistente en romper frecuentemente al frente, dando a su equipo soluciones para arrastra marcas marcas o sumar remate. Pueden colaborar con la posesión de su equipo, pero no montarla por sí mismos.

Diferenciados los conceptos entonces, se entiende que un jugador como Aldo Rocha tiene entre sus características: partir de ser el mediocentro de la jugada cuando el equipo sale, sirviendo como posible receptor del primer pase o como blindaje tras pérdida; entender el concepto de fortalecer la zaga en fase defensiva metiéndose entre centrales; ser uno de los mejore pasadores de la liga acumulando no sólo cantidad sino acierto en los mismos. En suma un jugador útil para sistemas de juego que mezclen el cuidado de la pelota con fases de verticalidad pero partiendo del orden de los jugadores hacia el cambio de funciones de los mismos.

A Rocha le ayuda además de su pase corto, la capacidad física para recorrer hacia atrás o hacia adelante por el carril central y un pase largo certero para encontrar a los extremos. Queda claro, entonces, que lo suyo es ser un jugador cerebral más que vertical, por lo que su capacidad goleadora, de pisar el área, es una cereza del pastel que le está dando por fin visibilidad. Llegando de segunda línea, subiendo para una presión alta sobre la salida rival, sumándose al contragolpe o tomando responsabilidad en los tiros penales, se está convirtiendo en un jugador completo que todavía puede mejorar como organizador pero que suena a un elemento muy válido para las ideas de Gerardo Martino. O sea, para la selección mexicana.

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jueves, 25 de junio de 2015

Aldo Rocha a escena en la Jornada 1



 Entre comiilas, algo sobre Aldo Rocha extraído del análisis León vs. Talleres de Córdoba: http://www.nacionesmeralda.com.mx/leon-vs-talleres-de-cordoba-el-analisis-tactico/

"Lejos de desaprovechar el tiempo, Pizzi pensó exprimir el amistoso con Talleres de Córdoba. Colocó a Rocha como base del equipo, con la responsabilidad de mover la pelota, buscar compañeros entre líneas y le colocó a Vázquez como escudero por delante, como si de Peña se tratase, aunque fue curioso comprobar la tendencia del “Gallito” con libertad consiste en irse a la banda.

Cuando el partido le permitió a Rocha encontrarse cómodo, con libertad y tiempo de recibir y decidir, León cayó en la más absoluta intrascendencia. Durante gran parte del partido, incluso minutos continuos, el equipo formó una “U” y la recalcó repitiendo los pases lateral-central-Rocha-Central-lateral. A veces eran los laterales y extremos los que extendían la “U”, pero la pelota siempre volvía a Rocha con la esperanza de que el balón pasara por un hueco y luego regresaba con la frustración de que no pasaba nada.

Tras el gol de Talleres, fruto de la mala relación del “Chapita” Delgado con la responsabilidad defensiva de ser un lateral fue Christian Martínez con trazos largos y luego el “Gallito” abriéndose a la banda para salir de la insensibilidad del carril central los que despertaron al equipo. Incluso Vázquez permitió al abrirse que Rocha tuviera más claridad y enviase el balón con certeza a su posición en un par de ocasiones. Pero Pizzi quería ganar y Rocha no salió al segundo tiempo".

La primera vez que Pizzi probó a Rocha con toda la responsabilidad de mediocentro, Aldo no salió al segundo tiempo. Y era un amistoso.

Nuevamente Rocha se enfrentará a la responsabilidad de ser la base del equipo en la primera jornada. Se trata de un jugador cuya mayor virtud es la visión y técnica para el trazo largo, cambio de orientación y salida en alrgo. Para ello necesita dos cosas: espacio que le den sus compañeros, y libertad por parte del rival, que no le atosiguen en la presión. Son dos cosas que evidencian la falta de continuidad y minutos, por lo que Pizzi deberá realizar trabajo muy específico con él para evitar un mal inicio como el que sucedió en el anterior toreno.

Por otra parte, y a pesar de los defectos de su defensa posicional (Rocha tiende a descuidar la vigilancia de la zona del enganche rival, donde pueden llegar el segunda punta o un interior llegador) contará el joven leonés con la experiencia y la seguridad que darán a su espalda Novaretti o Burdisso o Nacho, dependiendo de la combinación que opté Pizzi. Pero tener detrás jugadores tan táctictos, como Guillermo, o tan técnicos, como Diego, debe suponer liberación mental y aumento de confianza para Aldo. Puede incrementar su confianza a partir de potenciar sus virtudes, entre las cuales destaca su capacidad natural para adivinar donde va a pasar el pase e interceptarlo. Esperamos la jornada uno con mucha emoción.