domingo, 17 de abril de 2022

El Club León, sin resurreción a la vista


 

Con una plantilla que de ser armada de padecería suelta de otros equipos se convirtió en histórica no sólo en los anales del Club León, sino de la propias historia de la Liga MX, la llegada de Ariel Holan se antojaba un paso adelante. El argentino es uno de los entrenadores más valorados del continente, merced sobre todo a su trabajo en el CAI de Avellaneda, donde potenció el crecimiento de jugadores jóvenes y logró una merecida Copa Sudamericana.


Pese a la infundada animadversión que generó desde su llegada en gran parte de la afición, la realidad es que sí se dio un paso al frente a su legada y de forma casi inmediata: bajo el mando de Holan llegó una copa internacional no oficial y en la lotería de los penales se perdió la novena estrella de La Fiera. Todo en apenas seis meses y con un fútbol que si bien conservó la esencia asociativa de Ambriz, si se diferenció en ser mucho más vertical con el argentino.


Sin embargo, 2022 ha sido diferente. El juego esmeralda ha decaído rápida y sensiblemente convirtiéndose en predecible y quedando a deber en el aspecto de superar rivales con planteamientos defensivos, sobre todo. A la salida de Navarro, que quitó creatividad el equipo, se sumó el principio del fin anunciado de Luis Montes y el hecho de que refuerzos como Omar Fernández no se hayan asentado en el equipo titular, por no hablar de los casos de Elías Hernández o Santiago Ormeño.


De hecho, hablando del atacante peruano es que llegamos al cáncer que afecta actualmente al Club León y en el que focalizó la principal causa del mal momento actual. La dificultad de encontrar un 9 de nivel contrastado o al menos decente lastra permanentemente el juego del equipo primero y la posibilidad de arañar puntos después. La vergonzosa eliminación de la Concachampions ante Seattle Sounders y la derrota ante el Club Puebla tienen algo en común: la reforzada zaga rival de tres elementos no sufre en sus recorridos ante la falta de un jugador rival fijándolos, con nula competencia aérea y sin presencia agresiva en el área cazando rebotes.


La falta del delantero centro se explica desde la poderosa aportación de una segunda línea que goleaba gracias a los números messiánicos de Mena, la llegada de Navarro y los pases de Montes. Sin embargo, y es otra de las causas de la crisis actual, los tres entraron en decadencia (uno ya no está) y la pérdida del aporte goleador no encontró apoyo en el juego para encontrar con mayor facilidad un rematador o alguien que atraiga la marca rival y les conceda más espacio.


De igual forma, el sistema de Holan dejó de generar pasillos interiores por donde se colaban jugadores hasta el área pequeña rival y tampoco hace daño al contragolpe ante la falta de velocidad y coordinación. Lo que queda es un equipo que saca la pelota sumido en dudas y que al llegar a tres cuartos, hace llegar la pelota a banda pero sin tener a quien centrar el balón o pasar al desmarque. Y aquí está otra causa de la mala racha donde se ve la responsabilidad de Ariel.


Con que, en resumen, tenemos la clara necesidad del equipo de fichar ya, de una vez por todas, un punta contrastado para comenzar a competir de nuevo y en el futuro, una clara disyuntiva. ¿Apostar por renovar la plantilla y conservar a un entrenador de clase internacional o dar un giro del timón y buscar un nuevo inquilino del banquillo que exprima las últimas gotas de una plantilla inolvidable? Si se apuesta por el cambio de entrenador, como mínimo debería llegar ya un delantero que permita competir en condiciones al club.


Si se apuesta por Holan (o Sebastián Maz), lo primero será preguntarle si desea seguir en un lugar donde ya intentó dar un paso al costado. Y si se le da continuidad, traer dos carrileros o laterales largos y el ya famoso delantero con sentido de urgencia, dar salida a quienes ya cumplieron ciclo sabiendo que Ariel es un potenciador de jóvenes que puede aprovechar la cantera, afrontando así una renovación con pulso firme. De cualquier forma y aunque se califique a la pre-liguilla, parece tarde para que el cuadro leonés resucite y pueda competir el titulo.

viernes, 26 de junio de 2020

Campbell: lo diferente y lo necesario




Hay dos hechos innegables en la carrera de Joel Campbell. El primero es que se trata de un jugador talentoso, sobre todo en el apartado técnico, en el que está por encima de la media de la Liga MX. El segundo, que su carrera ha ido de más a menos, quedando, en resumen, a deber. Su trayectoria a día de hoy es de esas que suenan más espectaculares si se invierte el orden cronológico de las mismas.

El costarricense está peleado con el gol de manera casi sobrenatural (el que hubiera sido su primer tanto con la casaca esmeralda, por ejemplo, fue anulado ya festejado varios minutos después) y no es precisamente fijo en el esquema de Ambriz, pero para el fútbol que desarrolla el Club León es un elemento clave. Para comprender ésto, es necesario distingue entre su posición y su función.

Joel podría ser definido como un volante, porque se trata de un jugador a caballo entre la banda y la mediapunta, pero que es de carácter más ofensivo del necesario poder ser considerado un interior, sin la explosividad para atarlo a la banda o sin la facilidad de generar goles para ser atado a la mediapunta. Entonces, ¿qué lo hace necesario para el esquema de Ambriz?

Más allá de probar que tiene un guante para centrar, Campbell ha destacado por su inteligencia y comprensión del juego. Contra una Fiera que hacía volar a Mena al contragolpe o que ofrecía creatividad para romper defensas cerradas, pero que tampoco tenía miedo de de juntarse en el tercio rival dejando a un central de contención y al otro central para cortar los contragolpes, los rivales entendieron que la mejor defensa era un bloque compacto muy bajo y esperar una contra con suerte.

Es ahí, cuando los caminos se cierran, que el casaca número 8 esmeralda se convierte en la llave. Joel entiende cuando retener la pelota, cuando soltar el pase de primera, si jugar horizontal o vertical, si moverse a cargar el área o retroceder para aclarar la jugada, si disparar o centrar. En suma, entiende como agilizar la circulación de balón cerca de la portería rival y hacerla más peligrosa para el rival, algo que nadie en el cuadro tiene como virtud. Algo que lo hace diferente y necesario.



viernes, 15 de mayo de 2020

Oro: México hace historia en Wembley


Publicado originalmente en 2016.

2016 es año bisiesto y eso significa que estamos de nuevo en una época marcada por la Eurocopa y los Juegos Olímpicos que en esta ocasión se realizaran en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. Sabido es que el fútbol no se queda fuera de la fiesta multideportiva por excelencia y la cercanía de un nuevo torneo nos da el pretexto ideal para recordar y analizar el partido que significó el gran logro del deporte mexicano en 2012: la medalla de oro que se logró derrotando en la final a la próxima anfitriona, la selección de Brasil. Un país que, por cierto, no ostenta aún en su espectacular palmarés la dorada y deseada presea en la rama de fútbol varonil. Sorprendente por la capacidad del jugador brasileño para despuntar y marcar diferencias desde su juventud y más sorprendente aún si nos atenemos a la alineación que presentó la selección brasileña aquél día. Se trataba de un equipo bien dirigido, por un entrenador experimentado y al mando general de la selección mayor, con jugadores que ya se antojaban claves en el futuro del fútbol europeo, es decir, de primer nivel. Recordemos que en el año 2003 la selección brasileña fue invitada a participar en la Copa Oro de CONCACAF. El representativo enviado fue el sub-23, que liderado por un joven Kaká, realizó una destacada actuación perdiendo la final frente a la selección mexicana en la prórroga.
La selección mexicana por su parte, y aunque arribó a la final en el papel de David, era un rival del que no se podía hacer confianza. La importante fortaleza del equipo mexicano en los últimos años consiste en un excelente trabajo de fuerzas básicas. Desde la Copa del Mundo sub -17 en Perú 2005, en la cual se logró el título, la división de juveniles rompió no solamente una barrera mental, sino que consolidó su trabajo. Entre los seleccionados para los juegos olímpicos de aquél año se encontraban no sólo algunos campeones del mundo de aquél año, había también participantes del mundiales sub-20, campeones de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, ganadores del torneo preolímpico para Londres 2012 y campeones del torneo Esperanzas de Toulon. Se trataba de una generación acostumbrada ya a la competición y éxito internacional.
Es por ello que, aunque a priori el favoritismo de Brasil era claro y a pesar de la diferencia de nivel técnico y táctico, el equipo norteamericano tenía como principal virtud un don nada despreciable en el fútbol: sabía competir. De ahí que la final tuviese un resultado sorprendente, aunque sabemos que el fútbol como deporte permite este tipo de resultados: algunos fuera de lógica, pero otros perfectamente explicables. Es curioso recordar, por ejemplo, que México ostenta en su palmarés como selección títulos internacionales que faltan en las vitrinas de Argentina, Brasil y España (Copa del Mundo sub-17 2005 y 2011, Medalla de Oro 2012, Copa Confederaciones 1999, respectivamente).
Los entrenadores
En torneos internacionales suelen bastar actuaciones individuales para decantar un partido, pero eso no significa que los entrenadores queden en un segundo plano. La elección de los elementos que conformaran una lista de selección es una responsabilidad a la que un entrenador no se enfrenta en un club. Está además el manejo de grupo, tan importante cuando se va a convivir cada día durante un mes con las mismas personas y está la dificultad de definir el juego del grupo en apenas semanas para competir rápidamente al nivel más alto posible.
En el caso de los brasileños, el entrenador fue Mano Menezes, quien fue elegido para dirigir las selecciones brasileñas inmediatamente después de la salida de Dunga tras el fracaso del mundial de Sudáfrica 2010. El reto en realidad, era apasionante: por delante tenía la oportunidad de lograr por primera vez la medalla de oro en juegos olímpicos y una copa del mundo ganada en casa. La oportunidad de dirigir a los sus-23 servía además para ir acoplando el sistema que se pretendía en la selección mayor y como forma de reivindicarse tras el batacazo de ser eliminados en cuartos de final de la Copa América Argentina 2011 a manos de la Paraguay del Tata Martino, a la postre finalista. Mano llegó a la selección cumpliendo con la tradición de verse respaldado por resultados obtenidos en el país sudamericano: con Gremio y Corinthians logró ascensos, campeonatos estatales, y la Copa Brasil. Especialmente memorable es la final de la Copa Libertadores que su Gremio perdió en 2007 frente al Boca Juniors de Juan Román Riquelme.
Por parte del seleccionado mexicano, se optó por que en Luis Fernando Tena fuese delegada la responsabilidad de dirigir la selección Sub-23 en lugar de José Manuel de la Torre, el entonces seleccionador nacional. En realidad, la decisión venía desde el año 2011: el empalme de las competiciones de selecciones de CONCACAF Y CONMEBOL se convirtió en un problema serio: había que decidir entre prestigio o acceder a la Copa Confederaciones de Brasil 2013. Se optó porque Luis Fernando, auxiliar (segundo entrenador nacional) de José Manuel acudiese al torneo sudamericano con una selección sub-23 y se encargase el resto del proceso mundialista de dirigirlos. Así, cuando llegó a la justa olímpica, Tena ya tenía la experiencia y títulos de los ya mencionados juegos panamericanos de 2011, el preolímpico clasificatorio y el torneo Esperanzas de Toulon. Además de ellos, el auxiliar contaba con títulos de liga en los años 1997 y 2000 y una vasta experiencia en el fútbol mexicano (posteriormente, clasificó a Cruz Azul al mundial de clubes de 2014, donde cayó en semifinales frente a Real Madrid).


Jugadores
No nos detendremos en los motivos de la elección de los jugadores, aunque algunos de ellos tengan trasfondo conocido (Gabriel comenzó a ser considerado como arquero por Menezes pensando justamente en Londres 2012) pero si mencionaremos, de quienes jugaron la final de Londres 2012, su edad al día del partido, su equipo de entonces y el actual para dar contexto al potencial de cada plantilla. Se indica quienes fueron traspasados durante el verano de 2012.
Brasil
Gabriel 19>Cruzeiro>Napoli (Cedido por Milan)
Rafael 22>Manchester United>Olympique de Lyon
Thiago Silva (refuerzo) 27>Traspasado de Milan a PSG
Juan Jesús 21>Traspasado de Sport Club Internacional a Inter de Milan
Marcelo (refuerzo) 24>Real Madrid
Sandro 23>Tottenham Hotspur>West Bromwich Albion
Rômulo 22>Spartak Moscú
Alex Sandro 21>FC Porto>Juventus
Oscar 20>Traspasado de SC Internacional>Chelsea
Leandro Damião 23>SC Internacional>Cruzeiro
Neymar 20>Santos>FC Barcelona
Hulk 26>FC Porto> Zenit
Pato 22>Milan>Chelsea
Lucas Moura 19>Traspasado de Santos a PSG
México
Jesús Corona (refuerzo) 31>Cruz Azul
Israel Jiménez 22>Tigres de la UANL
Hiram Mier 22>Monterrey
Diego Reyes 19>Club América>Real Sociedad
Darvin Chávez 22>Monterrey>Tiburones Rojos
Carlos Salcido (refuerzo) 32>Tigres de la UNAL>Chivas
Jorge Enríquez 21>Chivas>Club León
Héctor Herrera 22>Pachuca>FC Porto
Javier Aquino 22>Cruz Azul>Tigres de la UNAL
Marco Fabián 23>Chivas>Eintracht Frankfurt
Oribe Peralta (refuerzo) 28>Santos Laguna>Club América
Miguel Ponce 23>Chivas
Raúl Jiménez 21>Club América>Benfica
Néstor Vidrio 23>Pachuca>Dorados
Mencionar además que no resultarán desconocidos los nombres de Ganso, Danilo y Neto en la banca brasileña, o el de Giovanni Dos Santos, ariete mexicano que se perdió el encuentro por lesión durante el torneo.

Esquemas
Brasil
Mano Menezes mandó al campo un equipo con talento ofensivo que tenía dos fases claras en las que cambiaba su formación.La inicial, con la que salieron parados porque el saque inicial lo hizo su rival, fue un 4-1-2-1-2, un parado muy parecido al clásico rombo argentino. El objetivo primordial era la presión alta y posterior recuperación de la pelota, poniendo a sus mejores atacantes emparejados con los centrales mexicanos, Neymar y Leandro debían ir hasta que México decidiese jugar con el arquero y salir en largo. Para asegurar que la salida con el mediocentro no se activase, Oscar recorría el espacio a su espalda como enganche. En medio campo se conforme el trivote defensivo, compuesto de Sandro como mediocentro posicional, Alex Sandro como interior izquierdo y Rômulo como el derecho. Cuando la presión se alargaba, su misión era evitar también la salida con los laterales ocupando posiciones de teóricos extremos, sobre todo en el caso de Alex Sandro.
En fase ofensiva (iniciada desde la salida por los brasileños) el esquema cambiaba considerablemente, principalmente para que Neymar pudiera desatar su potencial. El atacante brasileño se corría hacía la izquierda, como extremo pero bajando la posición para recibir en la banda y Oscar ocupaba su posición en el frente de ataque. Rômulo avanzaba metros para ocupar la posición entre líneas y Alex Sandro debía ir hacía la zona izquierda que liberaba la posición de Neymar o tratar de asociarse con él. Mientras, por la derecha, el espacio que se liberaba en la banda porque además Leandro ocuapaba el área, era aprovechado por Rafael, encargado de recorrer toda la cal.
Hablamos de la clave táctica del partido: Menezes decidió prescindir de Hulk (un refuerzo) para dar entrada a Alex Sandro. Confió en la capacidad de recorride Rafael y en sumar calidad en la organización con un Alex que debió ser socio de Neymar. Lo que si funcionó fue que con el lateral de la Juventus en el campo, se sumó un elemento más a la salida, en la que trabajaban Marcelo, Sandro, Alex y Neymar, que bajaba mucho, como receptores de los pases de Juan y Thiago, más vertical.
México
El plan de Luis Fernando Tena encajaba como un guante con la idea inicial de Menezes. Fuerte en la construcción de sistemas defensivos y consciente de la superioridad verde amarella, el entrenador mexicano decidió apostar por dos líneas de cuatro y dos delanteros encargados de tareas específicas. La idea, de carácter defensivo: apostar a lo que la selección haría sin balón. Con la pelota, la pelota debía ir hasta el arquero, Corona. Sabedor de que el equipo brasileño ejecutaría presión alta sin llegar a un asfixiante pressing, preparó a sus dos delanteros y su extremo más ofensivo para ejecutar agresivamente un plan sobre el cual asentar la busqueda de la segunda jugada. La salida del arquero, con pelotazo largo hacía el sector izquierdo de su ataque debía ser el arranque de Peralta, el nueve, sobre Thiago, Marco Fabían sobre el mediocampista que se ofreciese como apoyo y Aquino atacar al lateral. Detrás de ellos, Salcido y Chatón arrastraban al equipo para evitar la separación del equipo. La seguridad del equipo estaba en el extremo contrario, que junto con los laterales guardaban la posición y equilibraban el equipo.
La idea inicial para aguantar lo que se venía encima consistía en mantener las líneas de cuatro, para presentar resistencia a la generación de juego y bloquear los intentos de juego entre líneas. La virtud principal estuvo en las jaulas que preparo en las bandas Luis Fernando, especialmente para Neymar. El lateral a la espera suponía un tapón para la banda, mientras a la espalda del brasileño acudía el extremo y uno de los mediocentros mexicanos se apuraba a cerrar el pase al interior. De esta manera lograban hacer varios tres a uno.
En las ocasiones que México lograba tranquilizar una posesión, no se desesperaba, y para ello fue fundamental Héctor Herrera. El mediocampista mexicano, asentado como extremo de posesión en la derecha, mantenía la pelota y ponía la pausa necesaria. Cuando Brasil replegaba en espera de una jugada de línea de fondo, paraba y retrocedía, atraía marca y soltaba, dando respiros. La variante del juego fuero secuencias de pase de lado a lado en busca de llegar a posición de centrar al área.
La pieza clave del planteamiento fue Marco Fabián, en el papel de segundo delantero, su responsabilidad era compensar la posición fija de Oribe Peralta. Debía decidir de que lado presionar, cuando, cuando ir sólo a la batalla de presionar y cuando tratar de enlazar en el mdeiocampo tanto defensiva como ofensivamente. Su desgaste fue impresionante.
El Partido
Nada más iniciar, el guión se realizó al pié de la letara. Los brasileños buscaron arriba a México que respondió con un lanzamiento largo. La pelota botó en mediocampo y pasó a los pies de Rafael, quien ya tenía encima a Marco Fabián y no podía pasar a Thiago porque lo tenía Peralta. Cuando quiso dar a Sandro, ya era tarde: Aquino había leído bien la jugada y atacado al mediocentro, interceptando la pelota que le llegó a un Peralta muy seguro. Ojeó el espacio y marcó el primero, en apenas 29 segundos, el gol más rápido de la historia de las olimpiadas.



El poco tiempo del partido reafirmó el planteamiento mexicano y apenas inmutó a los brasileños. Trataron de ejecutar su juego buscando sobre todo a Neymar, que buscaba recibir por delante de Marcelo. A los intentos brasileños respondía México con sus balones largos que buscaban ambos delanteros apoyados por un extremo.
Brasil se tomaba su tiempo en la salida de balón, para elegir el pase y buscar la banda izquierda. Herrera en México ayudaba a mantener la pelota y buscar salidas cuando recuperaban. Mientras, Jorge Enríquez y Carlos Salcido alternaban sus labores en el doble cinco, acudiendo en ayuda defensiva a la banda, descolgándose hacía la zona de tres cuartos o guardando la posición de mediocentro.
De todos modos, cuando los norteamericanos intentaban circular, el empuje de Brasil los hacía retroceder y volver al balón largo, buscando incluso que los extremos recibiesen tras la primera línea de presión. Al cuarto de hora la insistencia de los brasileños por adelantar líneas rindió su fruto, pues México comenzó a perder las segundas jugadas también, y con ello, la posibilidad de salir y tener respiros. Gran parte de ello fue que Thiago Silva comenzó a imponerse a Oribe Peralta en el juego directo pero también al espacio. Con los centrales cercados por Neymar y Leandro y los laterales taponados por Alex Sandro y Rômulo, no habían ganas de correr riesgos y el partido se convirtió en sacar la pelota de un Brasil que aunque la tenía, no lograba profundizar ni alcanzar línea de fondo, en parte por el papel de Alex Sandro, que no llegaba a ocupar el extremo izquierdo cuando Neymar lo liberaba ni tampoco asociarse para generar superioridades que permitiesen traducir las atracciones de marca en espacios.
Pasados los veinte minutos los centrales mexicanos comenzaron a destacar, impidiendo las recepciones entre líneas, cubriendo la espalda de los laterales cuando fuese necesario y sacando los balones sueltos que llegasen al área. Cerca de la media hora, México se quedaba sin soluciones para ir arriba. Ahora los brasileños regateaban la presión y avanzaban, pero el repliegue rápido mexicano les permitía mantener pie. Entonces se dio cuenta Mano de que la productividad de Alex Sandro no estaba justificada en ataque y enmendó el error enviando a Hulk en su lugar. El brasileño entro un poco suelto, como es natural, pero permitió que el dibujo ofensivo se ajustase haciendo efectivo el lugar que desaprovechaba Alex como un elemento más de ataque. Brasil ahora tenía un 4-2-3-1 en ataque, en el que Neymar y Hulk ocupaban una banda cada uno y en el que Oscar y Rômulo se liberaron para adelantar metros y aprovechar espacios a su juicio. Por potencia Y DECISIÓN, Hulk comenzó a generar en su sector, conduciendo y disparando su chispa despertó un Brasil adormilado y estiró un poco a México, lo que permitió aparecer al Marcelo con su aporte de diagonal hacia adentro. El lateral madridista se permitió pisar área, que sus compañeros la pisaran y disparar también. Activado el aporte ofensivo de Marcelo la llegada del descanso reglamentario fue un alivio para México que sin sufrir ocasiones claras tenía un rival que ya remataba dentro del área. Tras el gol, apenas había cazado un disparo lejano de Marco Fabián.
La segunda parte arrancó con una modificación táctica de Mano. Neymar empezó a comandar el juego por dentro, llevando el peligro desde el carril central. La maniobra potencio en peligrosidad la relativa cercanía de un Hulk un poco más bajo de revoluciones, pero la banda derecha brasileña era un peligro latente por la altura que ganaba Rafael. Conforme avanzaban los minutos, Tena se apuntó una gran lectura y realizó dos movimientos fundamentales: retiró del campo a Javier Aquino, extremo derecho e introdujo a Ponce, lateral, para hacer frente a Hulk y Rafael con Chávez y Ponce, es decir, les colocó un doble lateral enfrente.
El siguiente movimiento fue táctico y permitió neutralizar en cierta manera el efecto del ataque por dentro de Neymar. Adelantó a Jorge Enríquez unos metros para esperar el ataque Brasileño flanqueado por Herrera y Ponce y dejo como mediocentro, escalonado, a Salcido, ejerciendo de apagafuegos entre líneas. Así, a la dificultad de tener que superar por conducción o pase los tres mexicanos se añadía la de enfrentar un experimentado mediocentro que había fungido como central en la zona entre líneas. Si Brasil se acercaba aún más, los extremos bajaban a la altura de los laterales y el doble cinco mexicano vigilaba la frontal. La dificultad añadida comenzó a inquietar a Brasil: aparecieron espacios que permitieron a México cazar una serie de jugadas aisladas gracias al incansable Fabián, que robó tras presionar a los centrales una pelota y de chilena la envió al travesaño, y al acierto de Herrera, que en un desborde logró asistir a Oribe Peralta para que marcará en fuera de juego.
México tenía éxito con la pelota cuando la tenía y Mano decidió quemar las naves. Dio entrada a Alexandre Pato por Sandro, dejando al equipo sin mediocentro posicional y dejando en Rômulo la misión de dar equilibrio defensivo. En otras palabras, los centrales quedaron vendidos y el desconcierto creció: Fabián le ganó un bote a Thiago, que le cometió falta. El envió a la banda derecha por parte de Salcido encontró a Herrera, quien recibió falta de Marcelo. Entonces Marco Fabián y Oribe Peralta copiaron el gol de Puyol al Real Madrid, el gol de Puyol contra Alemania en 2010. Lo que Marco Fabián había mandado por encima del travesaño en un saque de esquina, lo marcaba Peralta para poner ventaja de dos a cero. Tena sacó después al lateral derecho Jiménez, amonestado, para dar entrada a Vidrio, con experiencia de central. Menezes sacó a un desquiciado Rafael para dar entrada a Moura. Peralta dejó su lugar Raúl Jiménez y recibió el aplauso. Sin mucha idea, sobre el minuto noventa, la ironía del fútbol: un saque largo de Brasil botó en mediocampo y la pelota le cayó a Hulk, que condujo y definió por potencia para descontar. Todavía después, la calidad brasileña acumulado en banda derecha produjo un centro que Oscar, libre y cómodo, remató de cabeza al primer palo y echó fuera.
México ganó dos a uno y rompió otra barrera. Sin embargo, no logró transformar esa medalla en estabilidad. El proceso clasificatorio a Brasil2014 fue complicado, aunque se logró competir en el mismo, como la selección mayor lo hace ya históricamente. Medallistas mexicanos jugaron aquella Copa del Mundo y este año, nuevamente en Brasil, la anfitriona espera al seleccionado sub-23 de México, dirigido en esta ocasión por Raúl “El Potro” Gutiérrez, artífice de la Copa del Mundo sub-17 que México ganó como local en 2011. No será fácil y ya hay dificultades: Chivas de Guadalajara, inmerso en una lucha por el descenso, se niega a ceder seleccionados a las prácticas del equipo sub-23. Y si se llega a jugar con Brasil de nuevo, volverá a haber un equipo de calidad, probablemente con un Neymar cuya versión es muy superior a la de 2012. Quién sabe, en aquel torneo jugaba una España sub-23 de mucho talento que quedó eliminada en primera ronda y México pudo heredar la presea dorada de Argentina. Argentina, Brasil y España, países que tienen lo que el fútbol mexicano nunca ha ganado y a los que les falta lo que México tiene. Así es el fútbol.









martes, 12 de mayo de 2020

Gustavo Matosas, figura histórica



Dicen que Dios no castiga dos veces, pero nadie dice que no lo haga tres. Y así sucedió en aquella sucesión de diciembre de 2014 y enero de 2015, donde el Club América salió campeón, le quitó a Matosas al Club León y después, para echar más sal en la herida, le ganó el primer partido del Clausura 2015 en el Estadio Azteca ya con Gustavo en el banquillo emplumado.

Aquella sucesión de eventos desafortunados en los que todo parecía salirle bien al equipo de Coapa empaño, merecidamente, la salida de Matosas de la institución esmeralda. La ensució, mejor dicho, porque incluso las formas no fueron las mejores, apreciándose una falta de honestidad y de lealtad alarmante. Pero a partir de dichos sucesos se ha intentado manchar y minimizar más lo logrado por el entrenador charrúa.

Matosas pagó el haber buscado una sustancial mejora económica y de atención (algo muy válido y nada reprochable) con la pérdida del impacto de su discurso. La fuerza motivadora de su discurso impacto a la ideología esmeralda y se impregnó de garrá ganadora. Un nuevo Uruguay nació en el centro del bajío mexican
o, donde jugadores como Luis Montes se convirtieron en fieras que luchaban hasta la última gota de sangre.

En el Club América, con jugadores acostumbrados a los mimos más que a los sacrificios, el impacto emocional de Gustavo se perdió y no lo ha vuelto a encontrar desde entonces. Incluso él se desnaturalizó de manera innegable según atestiguan sus palabras que provocaron su despido de la selección tica. Su ir y venir como vagabundo de los banquillos ha dado pie a más argumentos para demeritar su papel en el Club León más histórico: no defendía bien los contragolpes, sufrió para calificar, Rafa Márquez salvaba la táctica y la motivación…

El León de Matosas fue la consecuencia de muchas circunstancias pero no se entiende ni hubiera pasado sin el entrenador uruguayo. Suyo fue un León que basculando la pelota con un 4-4-2 metía al rival en su propio tercio del campo, como hacía entonces el Athletic Club de Bielsa y terminaba las jugadas con combinaciones de las que el Liverpool de Klopp estaría orgulloso.

Suyo fue el León que abría a uno de sus dos puntas, estiraba la defensa rival y permitía llegadas de segunda línea de Carlos Peña, el que Montes se convirtiera en el mejor falso extremo de la liga, un interior de posesión con alma de Diez acompañado de un jugador que de limitado tácticamente llegó al mundial y a entender como frenar a Messi (“Gallito” Vázquez). Su León recuperó a dos bestias históricas como Márquez y Mauro Boselli, que sometieron a voluntad la Liga y dieron inolvidables exhibiciones en la áreas.

Suyo fue también el cambio de 4-4-2 a 4-3-3 gracias a ver la polivalencia de Cárdenas y Loboa y que permitieron remontar a Cruz Azul FC y lograr un histórico bicampeonato, trofeos que se encadenaron con ascenso y maracanazo en libertadores incluidos. Y sí, el equipo de Matosas no terminó bien, pero pese a que se buscan épocas donde no se puede valorar el juego, a que se olvidan los mecanismos de su equipo o a que incluso se usa su vida personal para hacerle perder puntos, nadie podrá negar que es una figura histórica del Club León.

miércoles, 29 de abril de 2020

Cuando despertó, descubrió que había ganado el avión presidencial


Cuando despertó, descubrió que había ganado el avión presidencial. La noche había pasado tan rápido como un suspiro, lo que significaba que había dormido pesadamente. Pero la sensación de querer dormir aunque fuera un momento más había desaparecido completamente. La alarma de aquella radio barata, que en su momento fue un mal regalo para salir del compromiso, había vuelto a sonar en domingo. La programada estación de música popular comenzó a escucharse en la habitación y cuando apenas abría un ojo a medias para localizar el botón de apagado, escuchó una sola frase seguida de un número que le produjo el efecto de un mazazo en la cabeza.

Porque la mañanera, dominguera y puntual, había sido transmitida en cadena nacional y su presentador había ido directo al grano. Un pequeño niño de piel morena y perfecto peinado había tomado siete pequeñas bolas de una enorme esfera metálica y los había colocado en sucesiva fila sobre un estante oportuno para la ocasión y luego se apartó graciosamente a un lado del entramado, destacando por el contraste de su trajecito de manta y sus huaraches con los serios trajes de los adultos que le rodeaban, para después lanzar una mirada a la multitud de reporteros, funcionarios y curiosos entre los que debía estar su madre. Andrés Manuel López Obrador observó el número que ya los más cercanos a la tarima habían visto y pronunció con un semblante serio, fruto de la concentración, el número ganador.

El presidente no sabía que apenas terminó de pronunciar la serie de dígitos, una mano se estrelló contra una radio, haciéndola callar. Aquella maldita alarma, tan inoportuna en fines de semana, había sido ahora un heraldo de bendiciones. En la habitación, un mexicano permanecía sentado sobre el borde de su lecho, con la mirada absorta y los ojos abiertos tanto como sus cuencas se lo permitían. “Uno entres seis millones”, murmuró. Lo brutal de la estadística lo anonadaba, lo aplastaba. Era como ser elegido entre millones por alguien que indudablemente lo amaba pero que había elegio hasta ese momento para demostrárselo. Instintivamente observó al cielo por la ventana y sintió una leve vergüenza por no orar con mayor frecuencia. Pero su semblante cambió. Una sonrisa apareció en su rostro y conscientemente ahuyentó los pensamientos negativos, con cierta molestia por no poder disfrutar plenamente y desde el principio de su fortuna. Despertó a su esposa, a su hija y entre exclamaciones de júbilo y descompuestos bailes, a sus padres y hermanos que con él el hogar compartían.

- No me digas que tiraste quinientos pesos en esta tontería.
- Me acordé de quién me metió en la cabeza lo de uno en seis millones y pensé que no había mejor persona para saber que hacer, me gané el avión presi…
- Espera, ¡¿Qué?! ¿Te ganaste el avión?
- ¡Me gané el avión!
- Aguanta, todos me voltearon a ver cuando grité por el celular. ¿Es en serio? ¿Dónde estás?
- Estoy en el taller, pero… Ah, ok, aquí te esperamos. Sí, el taller está frente a la casa de mis papás.

El abogado observaba que las caras adquirían seriedad para cuando termino su breve exposición. Estaba acostumbrado a recibir múltiple atención, pero no la desaprobación que reflejaban y se sintió incómodo. Un hombre mayor le cuestionó:
- Pero él se ganó el avión, ¿Cómo no va a ser suyo?
- El avión está, cómo le digo, rentado. Mire, no, no importa. Sólo quiero decir que hay muchos gastos que implican la propiedad del avión y que no sé exactamente cuál sea el plan del gobierno para el ganador, puede que sea como las olimpiadas, los países festejan cuando las ganan, pero luego quedan tan endeudados que lo lamentan.
- Licenciado, ¿no será que lo ve muy político?
- No, a ver, únicamente opino que Luis debería estar acompañado cuando hable con el presidente.

El recién nombrado observaba discretamente por un pequeño resquicio entre la cortina y la ventana. Había concentrada una multitud frente a la casa, con la calle cerrada y un semicírculo de cámaras apuntando a la puerta metálica y desgastada de entrada a la casa. Había gente, y más cámaras, en los techos de las casas de la acera de enfrente, casi todas de un piso de construcción. De pronto se percibió un intenso movimiento y dentro de la casa alguien gritó “¡Ya llegó el presidente”!
Se escucharon leves golpes en la puerta y el funcionario que antes había hablado con ellos entró seguido de una inmensa comitiva de hombre serios, tras lo cual entraron más personas ahora sonrientes y después, el Presidente de la Nación. “Buenas noches, ¿Quién es Luis?” preguntó y tras ver como era señalado un delgado joven procedió a saludarlo afectuosamente: “¡Felicidades, Luis! Qué tal, ya tienes tu avioncito, para ir a donde quieras”. Alguien comentó en voz alta que ni Obama lo tenía y todos rieron. Una mujer indicó a Andrés Manuel que se colocaran en dirección a un celular y el presidente se dirigió a los mexicanos.

“Estamos con Luis, aquí en su casa, en Salamanca. Luis se ganó el avión presidencial, como lo dijimos. Todos tenemos la oportunidad de superarnos ahora, no como antes, y hasta Luis, que es…” – “mecánico”, comentó alguien ante el mutismo del ganador – “… mecánico, puede acceder a algo que antes era un privilegio nada más de los más ricos, de los poderosos. Pero queda claro que las acusaciones de arreglo no fueron nada más que inventos de la oposición, una más, de sus invenciones. Él está mejor ahora y todos vamos a estar mejor pronto”.

Todo quedó en silencio y el celular bajó junto la mano que lo sostenía. El funcionario que entró delante de la comitiva pidió a la familia dejar la sala libre para poder conversar con el nuevo dueño del avión presidencial. López Obrador observó que la casa estaba “muy bonita” al dueño de la misma y pasó a un sillón individual. Luis pidió que se quedara su abogado de quien dijo era un amigo de la escuela y se sentó también en una silla. Los visitantes declinaron un último intentó de la madre de quedarse cerca ofreciendo bebidas o comida.

Un hombre de lentes y rostro antipático abrió la conversación.
- Luis, queremos felicitarte por haber ganado la lotería nacional más justa de la historia de México. Eres muy afortunado y queremos saber si has pensado que harás a partir de ahora.
- Bueno, ¿viajar se podría?
La forzada risita de Luis murió en un mar de miradas serias. El hombre de lentes continuó.
- Luis, un vehículo así tiene muchos gastos: combustible, pilotos, dónde se guardará. No te preocupes, te has ganado la lotería y te ofrecemos la lotería. Para ser breves puedes convertirte ahora mismo en el ganador de cien millones de pesos mexicanos. Ya arreglamos para que un inversionista adquiera el avión y puedas disfrutar de un dinero que de verdad te serviría. ¿Cómo te caerían cien millones, eh?
Luis no pudo evitar reflejar sentimientos muy encontrados en su rostro. Atinó a tartamudear si podía preguntar qué opinaba su abogado.
- Ah, los abogados. ¿Verdad, Luis? Todo lo complican.
Hubo una tímida risa general expresando aprobación hacia el comentario del presidente. El hombre de los lentes cuestionó por la opinión del abogado, quién nerviosamente se puso de pie.
- Señor presidente, Luis, como usted, sólo busca el bien de nuestro país. No se nos escapa que hablamos con un hombre honesto, pero también muy poderoso. El más poderoso del país. No voy a decirle qué valor tiene esto o aquello. Sólo vamos a pedirle algo que ya hablé con Luis y que está completamente en su mano. Verá que es algo muy justo y que beneficiará en su fin último a todos los mexicanos.

El sol de la tarde se filtraba cálido como el ambiente por el balcón e iluminaba directamente un cuadro donde Luis y Andrés Manuel López Obrador se daban la mano sonrientes. En la pared, también se enmarcaban recortes de periódicos y documentos que certificaban el ascenso de Luis “El Piloto” Urzua, político mexicano de moda cuya ascendente carrera acababa de llevarlo al penúltimo escalón.
- Qué bueno que te deje hablar, Lic. Esto vale más que tres mil millones.
- Salud, mi “gober”. Que un día yo te diga “Presi”.

sábado, 14 de marzo de 2020

Aldo Rocha: ¿Llegador o vertical?

Aldo Rocha vive el mejor momento de su carrera, que coincide a nivel colectivo con el gran impacto que tuvo Pablo Guede en Monarcas Morelia tras sustituir a Torrente. Ahora mismo, en su segundo torneo, el binomio entrenador-club ha sufrido el natural bajón que ya se extiende a bache, pero los números individuales del centrocampista certifican que su nivel continúa siendo alto.

Especialmente llamativo resulta que en el transcurso del presente 2020, Aldo está logrando encadenar una positiva racha goleadora que se extiende ya desde el torneo pasado. Sus números resultan fortalecidos por una positiva efectividad ejecutando penales, situación que lejos de demeritar el trabajo del leonés pone de relieve su capacidad de definición.

Pero siendo Rocha el vórtice del juego que plantea Guede, el jugador con un rol más posicional  y crítico en fases tanto defensivas como de salida de balón, cabe preguntarse si su protagonismo en ataque le remite como un jugador vertical o llegador. Hay que diferenciar entre ambos conceptos para comprender el tipo de jugador en que se ha convertido el casaca 26 rojiamarillo.



La llegada en un centrocampista es un elemento muy útil porque combina el elemento sorpresa con la posibilidad de sumar un atacante haciendo uso de un jugador que normalmente no supone una amenaza directa. Llegar de atrás o de segunda línea, son palabras que expresan el recorrido de un mediocampista que deja su lugar habitual para ocupar el espacio del delantero dentro del área para suplirlo o cargar la zona de remate. Y rematar, naturalmente. Un claro ejemplo de ello es lo infravalorada y desarrollada que estaba la virtud de llegar en Xavi Hernández. No hace falta ahondar en las características de uno de los mejores de la historia en el arte de dirigir el rumbo de un partido desde la técnica y el control de la pelota. Posesión y posición identifican a Xavi en nuestra memoria como alguien que no salía de la sala de máquinas, pero pisando el área y llegando de atrás para terminar como auténtico "9" finalizador se le daba muy bien.



En cambio, la naturaleza de un centrocampista vertical difiere bastante del acaparador de balón y generador de juego. Eso no significa que de sus virtudes se excluya la técnica o capacidad de favorecer la circulación, ni de que su rasgo predominante sea una notable capacidad física. Se puede ser vertical desde el pase o desde la conducción. Como Luis Montes, que mira siempre al frente para filtrar la pelota o regatear, o como lo fue en sus últimos años Schweinsteiger para el Bayern de Múnich, un devorador de metros que por conducción batía líneas y llevaba a su equipo al área rival. O como lo pueden ser Arturo Vidal o Paulinho, que de la llegada no hacían un recurso sino una forma de vida consistente en romper frecuentemente al frente, dando a su equipo soluciones para arrastra marcas marcas o sumar remate. Pueden colaborar con la posesión de su equipo, pero no montarla por sí mismos.

Diferenciados los conceptos entonces, se entiende que un jugador como Aldo Rocha tiene entre sus características: partir de ser el mediocentro de la jugada cuando el equipo sale, sirviendo como posible receptor del primer pase o como blindaje tras pérdida; entender el concepto de fortalecer la zaga en fase defensiva metiéndose entre centrales; ser uno de los mejore pasadores de la liga acumulando no sólo cantidad sino acierto en los mismos. En suma un jugador útil para sistemas de juego que mezclen el cuidado de la pelota con fases de verticalidad pero partiendo del orden de los jugadores hacia el cambio de funciones de los mismos.

A Rocha le ayuda además de su pase corto, la capacidad física para recorrer hacia atrás o hacia adelante por el carril central y un pase largo certero para encontrar a los extremos. Queda claro, entonces, que lo suyo es ser un jugador cerebral más que vertical, por lo que su capacidad goleadora, de pisar el área, es una cereza del pastel que le está dando por fin visibilidad. Llegando de segunda línea, subiendo para una presión alta sobre la salida rival, sumándose al contragolpe o tomando responsabilidad en los tiros penales, se está convirtiendo en un jugador completo que todavía puede mejorar como organizador pero que suena a un elemento muy válido para las ideas de Gerardo Martino. O sea, para la selección mexicana.

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viernes, 2 de septiembre de 2016

Herrera y Tijuana: Del 5-3-2 al 4-2-3-1

Por Raúl Pérez.




No tratemos de relativizar el futbol con esquemas que sobre el verde tengan una distinta función con relación a lo que nos hace llegar a nuestras pantallas móviles de la cuenta de Twitter del equipo o a la plantilla pre-partido que dan en el palco de prensa. La disposición táctica es sólo eso, una iniciativa que el entrenador pone sobre el rectángulo. Sin embargo en esta ocasión, el dibujo va relacionado con el trasfondo que tiene detrás. Sin hablar de lo abstracto, Miguel Herrera ha cambiado su estilo de juego “clásico” para logar dominar –otra vez- la Liga MX ahora con Xolos.

En el inicio del proyecto en la frontera, el ex técnico de la selección llegó con su pizarra en la mano con el dibujo 5-3-2. Jiménez, Gandolfi y Valenzuela en la central, y de carrileros Cárdenas y Guzmán. Juninho, Escoboza, a veces Haucha o Arriola conformaban la línea de tres medio campistas. Delante estaba Dayro y Henry Martin. La tenencia de balón era lo primordial para Herrera, pero en el Clausura 2016 la posesión del esférico se volvió inerte y sin ningún rumbo. Y no es casualidad; hay una tendencia en el futbol mexicano de que la posesión del balón ya no rinde los frutos necesarios que rendía antes, o más bien, el esquema lavolpista no fue ejecutado de buena forma por equipos mexicanos salvo sus excepciones. 

Claro que la digestión a un nuevo sistema de juego es largo, las expectativas sobre Miguel Herrera eran altas. El principal problema que se encontró el ‘Piojo’ en su equipo fue la obstrucción de la salida lavolpiana: al momento de introducir al medio centro entre los centrales, los rivales ejercían su presión en la línea de pase del mismo, por lo que la generación de superioridad posicional en medio campo no llegaba, y si llegaba, el pase era a una zona llena de presión. “Los carrileros son los mejores defensas” decía Guardiola y la línea de presión mencionada era sobre las bandas, las cuales en muchas ocasiones se veía en 2v1. 






Repasando la tendencia de que en la Liga MX, la posesión del espacio es muy superior a la posesión de balón, de los últimos seis finalistas, sólo dos han tenido más del 51% en dominio de balón en el promedio de la Liga (Tigres). Esta estadística puede ser fría en cuanto a un contexto en general, pero en probabilidades y sumando el error en el mecanismo de salida de Herrera (el más importante de su sistema), tal vez no fuese tan descabellado prescindir del dibujo táctico. Ahora veamos una confrontación de dibujos tácticos.
   
Las fichas rojas es el equipo de Xolos del Clausura 2016 (5-3-2), mientras las negras son el Xolos de este torneo (4-2-3-1). La variante en ofensiva del Clausura se pude formar un 3-5-2, contra un 4-5-1 en defensa por parte del Apertura, el cual, como lo hemos visto en imágenes, suele ser superado en el lado fuerte en bandas. En juego directo podríamos suponer una ventaja posicional en caso de una buena formación segundas jugadas, pero por el estilo de Herrera el  juego largo no es el más de su agrado (aunque este torneo ha usado esa variante). 

En defensa, el Xolos del Clausura tendría su ventaja del 5-3-2 frente al 4-2-3-1 con variante 4-2-4 del Apertura, sin embargo si el Xolos del Apertura decidiera ir al frente con solo uno adelante, actuaría como falso y los centrales de Tijuana del torneo pasado quedarían sin ninguna referencia, lo cual provocaría el descontrol en la zona de media puntas del equipo actual. 

La adaptación al 4-2-3-1 te exige el cambio a correr, pero Miguel Herrera ha sabido correr delante del balón y pararse detrás de él. No solamente por el fundamente de que ahora el pilar es Guido Rodriguez en salida de balón, sino que con la nueva dirección de presión, ordena a los jugadores a reaccionar tras la pérdida, recuperando el balón de manera rápida y salir en transición con sus extremos, Hurtado y en ocasiones Hauche. 

Tijuana es líder, dando apenas unas pinceladas de lo que  Miguel Herrera es capaz como técnico. Adaptarse a un nuevo sistema, con el recurso del espacio y no tanto del balón y de optar a las segundas jugadas como un nuevo recurso, pero sin duda esto es sólo el principio del que parece ser el nuevo ideal del ‘piojo’.